septiembre 17, 2021

La cultura del producto local salva a Vins de Castelló de la caída de la hostelería

Ha sufrido la reducción de precios de las D.O. Rioja o Ribera del Duero, pero se ha beneficiado de la mayor demanda de artículos de proximidad por efecto de la pandemia

La cultura del producto local acentuada en la época del coronavirus ha permitido a la marca Vins de Castelló resistir en la pandemia al descenso de la actividad en la hostelería como consecuencia de las restricciones de horario impuestas por la administración para contener la expansión de la enfermedad.

Según explicaron desde la asociación Vins de Castelló, uno de los canales de distribución de las botellas como la hostelería ha sufrido una gran contracción por un doble motivo. Por un lado, la irregularidad del propio sector, sometido desde el inicio de la pandemia a una pauta de trabajo condicionada por las limitaciones, los confinamientos, los ERTE y los enfrentamientos con la administración.

Todas estas contrariedades han supuesto para todos los productores de vino en España un serio problema con la producción, al almacenarse litros y litros en las bodegas para una demanda de bares, restaurantes y hoteles más contenida. La consecuencia de esa situación, junto a la llegada de una nueva cosecha a la que habrá que dar salida como sea, ha sido que las denominaciones de origen más consolidadas como Ribera del Duero o Rioja han bajado precios para asegurarse las ventas. Esa política ha dificultado el camino de la hostelería para Vins de Castelló. Sin embargo, el cambio de mentalidad del consumidor final hacia el producto de proximidad ha ayudado a la marca de calidad de la provincia a atenuar los efectos devastadores causados por la pandemia.

Además, el hecho de que la producción de Vins de Castelló sea todos los años limitada debido a que sólo existen poco más de 400 hectáreas dentro de la marca de calidad ha contribuido tambien a que el coronavirus no haya sembrado los estragos que ha causado en la viticultura. Denominaciones de origen como Ribera del Duero o Rioja u otras de la Comunidad pueden atestiguarlo en una etapa convulsa desde marzo de 2020 cuando apareció el virus.